html
GUIAS PRACTICAS, EJEMPLOS REALES Y RECURSOS SENCILLOS QUE TE AYUDARAN A REDACTAR TUS PROYECTOS O TESIS EN EDUCACION.

miércoles, 14 de enero de 2026

 

Gritos, rabietas, llegada de un nuevo bebé, TDAH e insomnio:

Cinco retos familiares que hoy estamos subestimando

 Señales de un sistema familiar desbordado que necesita ser acompañado a tiempo                                   

                            María Dávalos R.

En muchas familias, los problemas no aparecen de golpe.  Se acumulan. Un día hay más gritos de lo habitual. Otro día, una rabieta que parece no tener fin. Luego, la llegada de un nuevo bebé que desordena lo que ya costaba sostener. Más adelante, la sospecha de un TDA que nadie sabe bien cómo abordar.

Y, en paralelo, adultos que dejan de dormir, primero mal, luego poco, y finalmente casi nada. No porque no quieran hacerlo mejor, sino porque nadie les enseñó a leer estas señales como parte de un mismo sistema.

Desde el trabajo directo con familias y profesionales, estos escenarios se repiten con demasiada frecuencia. Por eso, a partir de esta experiencia, identifiqué cinco retos familiares que hoy están presentes en muchos hogares y que, sin darnos cuenta, solemos subestimar. 

El error más común: tratar cada situación como si fuera un problema aislado

Cuando una familia llega a consulta —o cuando un docente detecta dificultades en el aula—, lo habitual es enfocarse en el síntoma más visible:

La rabieta del niño
El bajo rendimiento o la falta de atención
El adulto agotado que ya no duerme
El hermano mayor que “retrocede” tras la llegada del bebé

Cada uno se aborda por separado. Cada uno se intenta resolver rápido.

Y casi siempre, sin mirar el conjunto.

El problema es que, cuando los retos se fragmentan, las soluciones también lo hacen. Y eso suele generar más frustración, más desgaste y, en muchos casos, intervenciones que llegan tarde o no responden a lo que realmente está ocurriendo en la dinámica familiar. 

Los cinco retos que hoy se repiten en muchas familias

(y que suelen abordarse de manera poco consciente)

1. El grito como forma de “lograr resultados”

En muchos hogares, el grito —e incluso el insulto— se ha normalizado como una herramienta eficaz para “poner límites”. Algunos adultos dicen sentirse aliviados cuando el niño obedece después de gritar, porque interpretan ese silencio como un logro.

Sin embargo, obedecer por miedo no es lo mismo que obedecer desde la comprensión o el respeto.

El niño no aprende a regularse; aprende a evitar el castigo. Y eso, lejos de fortalecer el vínculo, lo deteriora.

Cuando el grito se convierte en la única estrategia, suele ser una señal de que el adulto también está desbordado, sin recursos emocionales suficientes para sostener la situación de otro modo. No es un problema de mala intención, sino de falta de acompañamiento y herramientas reales.

2. Las rabietas tratadas como “malcriadez”

Entre los 3 y 5 años, las rabietas son una expresión frecuente de emociones intensas que el niño todavía no sabe regular. Sin embargo, muchas veces se etiquetan rápidamente como malcriadez, manipulación o capricho.

Cuando esto ocurre, la respuesta adulta suele ser:

gritos
jaloneos
amenazas
exposición pública del niño (especialmente en la calle o en supermercados)

Lejos de calmar la situación, estas respuestas la intensifican. El niño no se siente comprendido ni contenido; se siente humillado, asustado o confundido. Y el vínculo se va estrechando, no fortaleciendo.

Las rabietas no necesitan castigo; necesitan lectura emocional y acompañamiento, algo que muchas familias nunca aprendieron a hacer.

3. La llegada de un nuevo bebé y el lugar del hermano mayor

Cuando un niño ha sido hijo único y llega un nuevo bebé, se produce un cambio profundo en su mundo emocional. Sin embargo, este proceso muchas veces se minimiza o se maneja sin preparación previa.

Es frecuente que:

no se prepare al niño con anticipación
se le exijan conductas “de niño grande” que no le corresponden
se le responsabilice emocionalmente del bienestar del bebé
se le haga sentir desplazado, aunque no sea de forma explícita

Estas dinámicas pueden generar regresiones, conductas desafiantes o tristeza silenciosa. No porque el niño “sea celoso”, sino porque no se siente seguro en su lugar dentro del sistema familiar.

4. El TDAH reducido a un diagnóstico

El TDAH sigue siendo uno de los retos más mal comprendidos tanto en casa como en la escuela. A menudo se piensa que su abordaje corresponde únicamente al psicólogo o al diagnóstico clínico, dejando fuera a la familia y al aula.

En la práctica, esto genera:

docentes sin herramientas claras
padres confundidos o culpabilizados
niños etiquetados sin acompañamiento real

El TDAH no se maneja solo con informes; se maneja con estrategias coherentes y compartidas entre casa y escuela. Cuando cada espacio actúa por su cuenta, el niño queda en medio, sin referencias claras.

5. El insomnio adulto que deja de ser leve

En muchas familias, el desgaste emocional no termina en el niño. Termina en adultos que dejan de dormir bien. Al inicio, el insomnio es leve; luego se vuelve persistente. Y en no pocos casos, deriva en insomnio crónico, sostenido por el consumo prolongado de benzodiazepinas.

Aquí ya no hablamos solo de cansancio, sino de un problema serio de salud que suele aparecer después de años de tensión no atendida, gritos normalizados y emociones acumuladas.

Dormir mal no es el problema de fondo; es la consecuencia de un sistema que lleva demasiado tiempo funcionando en estado de alerta.

Cuando los adultos también pagan el costo

Hablar de crianza sin hablar de los adultos es incompleto.

Hoy vemos padres y cuidadores:

Exhaustos
Con culpa
Con miedo a “hacerlo mal”
Sosteniéndose a base de pastillas para dormir o calmar la ansiedad

No por irresponsabilidad, sino porque nadie los acompañó antes, cuando el problema aún era manejable. Lo que comenzó como una dificultad puntual terminó convirtiéndose en un desgaste crónico. 

¿Por qué trabajar estos retos de manera integrada?

Porque no afectan solo a una persona.

Afectan al vínculo, a la convivencia y al bienestar general del sistema familiar.

Desde esta mirada nace la COLECCIÓN PSICOEDUCATIVA: “COMO MANEJAR LOS CINCO RETOS FAMILIARES COMUNES SIN PERDER LA CALMApensada no solo para familias, sino también para:

Psicólogos
Docentes
Tutores
Profesionales de la salud
Equipos educativos
Instituciones que trabajan con padres y cuidadores

Estos materiales permiten abrir conversaciones, trabajar en dinámicas grupales, orientar reuniones de padres y brindar herramientas claras allí donde muchas veces no se sabe por dónde empezar, especialmente en temas como el TDAH o la regulación emocional.

No se trata de prometer soluciones mágicas ni cambios inmediatos, sino de comprender mejor lo que está ocurriendo y acompañar de manera más consciente. 

          Una mirada necesaria: entender antes de intervenir

Todos estos retos tienen algo en común: no se abordan tarde por falta de amor, sino por falta de comprensión y acompañamiento oportuno.

Desde esta mirada nace la colección psicoeducativa que reúne estos cinco temas. No como recetas rápidas ni soluciones mágicas, sino como material de apoyo para:

familias que necesitan entender lo que está ocurriendo
profesionales de la salud que acompañan procesos familiares
docentes y tutores que buscan herramientas concretas para el aula
espacios educativos donde se trabajan dinámicas grupales y reuniones de padres

Estos materiales permiten abrir conversaciones, reflexionar y trabajar situaciones que hoy muchas veces se evitan o se simplifican en exceso. 

Para cerrar

No se trata de criar perfecto. Se trata de dejar de subestimar señales que llevan tiempo pidiendo atención. Hablar de estos retos no es una moda ni una exageración. Es una necesidad urgente.

Cuando los gritos se normalizan, las rabietas se castigan, la llegada de un nuevo bebé se gestiona sin acompañamiento, el TDAH se reduce a una etiqueta y el insomnio se cronifica, no estamos frente a problemas aislados, sino frente a un sistema familiar que necesita ser sostenido antes de colapsar.

Acompañar a una familia no significa intervenir de inmediato, corregir o imponer soluciones rápidas. Muchas veces implica comprender, nombrar lo que está ocurriendo y ofrecer herramientas respetuosas que ayuden a ordenar lo emocional, tanto en casa como en los espacios educativos y terapéuticos.

Desde ese enfoque —psicoeducativo, humano y realista— he desarrollado materiales pensados no solo para madres y padres, sino también para docentes, psicólogos, tutores y profesionales que acompañan familias en contextos individuales y grupales. Recursos que permiten abrir conversaciones, trabajar dinámicas familiares y abordar estos retos con mayor claridad y menos culpa.

Si sientes que estos temas atraviesan tu realidad personal, familiar o profesional, aquí puedes encontrar más información sobre este trabajo y los materiales disponibles a un precio de promoción. Pulsa en el siguiente botón: 

 



 

 

0 comentarios:

Publicar un comentario

Comenta:

Intercambio

Licencia Creative Commons
Perspectiva by http://elblogdecharitodr.blogspot.com/ esta bajo licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 3.0 Unported.